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El estudio denuncia que sobrevivir a un intento de suicidio puede ser considerado un acto de deserción, castigado con más de diez años de prisión.
Julio 20, 2026 – “El endurecimiento del Servicio Militar Obligatorio en Cuba” es un nuevo informe del Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC) que documenta una de las realidades más dramáticas del Servicio Militar Obligatorio (SMO) en Cuba. El suicidio constituye la principal causa de muerte entre los jóvenes reclutas, al tiempo que el Estado ha endurecido las leyes para castigar a quienes intentan evadir el servicio, incluso cuando la vía de escape es una autolesión o un intento de quitarse la vida.
La investigación registra 97 muertes documentadas de jóvenes durante el Servicio Militar entre 2001 y 2026, aunque advierte que el número real es muy superior debido a la ausencia de estadísticas oficiales y al hermetismo de las autoridades militares. La edad promedio de las víctimas apenas alcanza los 18 años.
De acuerdo con el estudio, 33 de los 97 fallecidos entre 2021 y 2025 murieron por suicidio, cifra que convierte a las lesiones autoinfligidas en la principal causa de muerte dentro del Servicio Militar cubano, por encima de accidentes, negligencias, enfermedades o asesinatos. Pero aún más preocupante es que 22 de las muertes por suicidio ocurrieron solamente en 2025 lo cual demuestra un ascenso significativo del fenómeno el pasado año y equipara la experiencia cubana a la israelí -con unas fuerzas armadas involucradas en un traumático conflicto- en esas mismas fechas.
OCAC sostiene que esta realidad no puede analizarse como una simple suma de tragedias individuales. El informe describe un entorno caracterizado por el aislamiento familiar, condiciones materiales precarias, jornadas de trabajo extenuantes, escasa atención médica y psicológica, abusos de autoridad y la utilización de jóvenes en labores ajenas a la preparación militar.
Los métodos descritos en los testimonios son brutales: heridas autoinfligidas con armas, ingesta de objetos punzantes, machetazos en tobillos y rodillas, fractura voluntaria de huesos. En palabras de varios ex reclutas, autolesionarse es para muchos la forma más viable de escapar de un sistema opresivo y degradante. Lamentablemente, cuando ninguna de estas vías funciona, algunos ven en el suicidio la puerta final.
Uno de los aspectos más llamativos del informe no es únicamente la elevada incidencia del suicidio, sino la respuesta institucional del Estado cubano. Lejos de revisar las condiciones que conducen a numerosos reclutas al colapso psicológico, el régimen ha optado por endurecer el marco legal que castiga la evasión del Servicio Militar.
El Código Penal Militar aprobado en 2023 establece penas de hasta cinco años de prisión para quienes intenten evadir el servicio, mientras que el Código Penal ordinario sanciona a quienes recurran a medios fraudulentos o se autolesionen para obtener una baja médica.
Pero la disposición que más alarma genera al investigador principal de este estudio, José Manuel González Rubines, es otra. Según el informe, la Fiscalía Militar considera el suicidio como una modalidad de deserción, por lo que aquellos jóvenes que sobreviven a un intento de quitarse la vida enfrentan la posibilidad de procesos penales cuyas condenas pueden superar los diez años de prisión. La respuesta del sistema no consiste en investigar qué ha llevado a un joven a intentar suicidarse, sino en condenarlo con severas sanciones, señala el estudio.
El informe también advierte que Cuba avanza en sentido contrario a la evolución observada en la mayor parte de América Latina.
Durante las últimas tres décadas, países como Argentina, Ecuador, Perú y Uruguay eliminaron la conscripción obligatoria, mientras Chile y México mantienen modalidades considerablemente más flexibles. Cuba, en cambio, no solo conserva uno de los sistemas más coercitivos del continente, sino que ha reforzado las sanciones penales, mantiene la prohibición de la objeción de conciencia y continúa incorporando a jóvenes desde los 17 años.
A ello se suma otro elemento especialmente preocupante. En medio de la mayor crisis demográfica de su historia reciente y de una fuerte emigración juvenil, el estudio recoge denuncias según las cuales las autoridades militares estarían relajando los criterios médicos y psicológicos para cumplir las cuotas de reclutamiento, incorporando incluso a jóvenes con condiciones que normalmente justificarían su exención.
OCAC concluye que el Servicio Militar Obligatorio en Cuba ha dejado de ser únicamente una institución destinada a la defensa nacional para convertirse en un mecanismo de control social que opera con escasa transparencia y prácticamente sin mecanismos de rendición de cuentas.
Más de sesenta años después de la creación del Servicio Militar Obligatorio, mientras la mayor parte de América Latina ha reducido o eliminado la conscripción forzosa, Cuba continúa endureciendo un sistema cuyo costo humano sigue creciendo en silencio.

