Descargar informe  en español
Download Report in English
Summary in English
Resumen en epañol

Washington comienza a sancionar también a los inversionistas y empresas que intenten ocultar los activos del conglomerado oligárquico cubano

Agosto 3, 2026- Las más recientes sanciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos marcan un cambio de estrategia en la presión económica sobre el régimen cubano. Por primera vez, Washington no solo apunta directamente contra GAESA, el conglomerado empresarial controlado por la nueva oligarquía en torno a la familia Castro, sino también contra inversionistas, fondos y empresas extranjeras que intenten servir como intermediarios para ocultar, transferir o proteger sus activos. Esto no solo afecta sus operaciones presentes sino complejiza cualquier intento de piñata privatizadora futura.

Ese es el principal hallazgo de un nuevo dossier elaborado por Emilio Morales, vicepresidente de Cuba Siglo 21 y presidente de Havana Consulting Group, quien sostiene que la nueva política estadounidense procura cerrar las últimas vías que permitían a GAESA evadir las sanciones internacionales.

Según el informe, esta nueva fase de las sanciones ya comienza a producir efectos visibles. Socios extranjeros que durante décadas hicieron negocios con el conglomerado oligárquico castrista están abandonando el mercado cubano, mientras otros potenciales inversionistas enfrentan ahora un riesgo creciente de ser sancionados si participan en operaciones destinadas a beneficiar a GAESA.

Para Morales, la importancia de estas medidas trasciende la reducción inmediata de ingresos. Las sanciones buscan impedir que el régimen reorganice sus activos mediante empresas pantalla, nuevos socios o estructuras societarias alternativas.

El turismo recibe el impacto más visible e inmediato

El sector turístico aparece como el escenario donde mejor se refleja el efecto de las nuevas medidas.

Durante más de tres décadas, GAESA convirtió el turismo en una de sus principales fuentes de divisas mediante Gaviota y otras empresas estatales asociadas con cadenas hoteleras internacionales. Sin embargo, en los últimos meses importantes operadores como Meliá, Iberostar, Barceló y Blue Diamond anunciaron su salida o una drástica reducción de sus operaciones en Cuba.

El dossier destaca especialmente la retirada de Meliá después de 36 años de presencia en la isla, calificándola como el final de una alianza iniciada durante la crisis del llamado Período Especial al caer la URSS y símbolo del deterioro del modelo turístico construido alrededor de GAESA.

Las cifras confirman el desplome

El estudio acompaña ese análisis con datos que ilustran la magnitud de la crisis del sector.

Entre enero y mayo de 2026 Cuba recibió apenas 359,491 turistas internacionales, un 58.45 % menos que en igual período de 2025 y 82.74 % menos que en 2019, el último año previo a la pandemia. Solo durante mayo llegaron 30,883 visitantes, más de un 90 % por debajo del mismo mes de 2019.

La ocupación hotelera también continúa cayendo. Después de registrar un 23 % en marzo de 2025, descendió a 18.9 % en marzo de 2026 y apenas alcanzó 12.9 % en mayo. El informe sostiene que el turismo internacional prácticamente ha dejado de ser el principal sostén del sector y que una parte importante de los viajeros actuales son cubanos residentes en el exterior que viajan por motivos familiares o para transportar ayuda, remesas y medicamentos.

CEIBA, el caso que cambia las reglas

El dossier identifica las sanciones contra CEIBA Investments Limited como el ejemplo más claro del nuevo enfoque estadounidense.

Según el autor, GAESA habría intentado proteger parte de sus activos inmobiliarios transfiriendo formalmente empresas como Inmobiliaria Monte Barreto —propietaria del Miramar Trade Center— a CEIBA. Sin embargo, el Departamento del Tesoro terminó sancionando también al fondo de inversión, enviando una señal inequívoca: cualquier entidad que contribuya a ocultar activos del conglomerado oligárquico castrista puede convertirse en objetivo de futuras medidas.

Tras las sanciones, varios directivos de CEIBA renunciaron y el fondo anunció su salida de la Bolsa de Londres, acontecimientos que el informe interpreta como evidencia del elevado costo financiero y reputacional de mantener vínculos con GAESA.

Crisis interna y presión externa

El informe señala que las sanciones ahora coinciden con una crisis económica sin precedentes marcada por apagones, escasez de alimentos, combustible y medicamentos, deterioro del transporte y pérdida constante del atractivo turístico del país –aun antes del recrudecimiento de las sanciones– por diversos motivos internos y externos.

En conjunto, sostiene el autor, ambos factores se retroalimentan. Mientras la crisis sistémica ya venía reduciendo la competitividad de Cuba como destino de inversión y turismo, las nuevas sanciones dificultan la llegada de socios y limitan la capacidad de GAESA para reorganizar su estructura financiera.

El documento sostiene además que este endurecimiento dificulta cualquier intento de vender hoteles u otros activos estratégicos antes de una eventual transición política.

Otra conclusión del Dossier es que Washington ha dejado atrás una política centrada exclusivamente en sancionar empresas estatales. La nueva estrategia consiste en perseguir toda la red de apoyo financiero y corporativo que permita al conglomerado en manos de la oligarquía castrista conservar sus activos o acceder a nuevas fuentes de financiamiento.

Si ese enfoque se mantiene, concluye el estudio, el margen de maniobra internacional de GAESA continuará reduciéndose, aumentando el aislamiento económico y limitando su capacidad para sostener el modelo económico de explotación extractiva que impusieron a la isla.