Descargar Informe completo en Español
Download Report in English
Cifras relevantes
- Dadas las dificultades del ecosistema informativo en Cuba, afectado por prolongados y continuos cortes de electricidad y de Internet, pudieron ser reportados desde la isla 985 delitos en el primer semestre de 2026: 25,3 % menos que los 1.319 de 2025.
- En este periodo hubo 90 asesinatos: +42,9 % frente a los 63 del mismo período de 2025.
- 102 víctimas mortales: 33 muertos más que en 2025, cuando fueron 69. Esto equivale a un aumento de 47,8 %
- 10,35 muertes por cada 100 delitos reportados, frente a 5,23 un año antes: el índice de letalidad aumentó 97,9 %, prácticamente se duplicó.
- 8 menores muertos, frente a 3 en 2025: +166,7 %, el mayor incremento entre los grupos de víctimas analizados.
- Los ancianos fallecidos aumentaron de 6 a 9: +50 %.
- 37 feminicidios documentados por OGAT, frente a 16 en el primer semestre de 2025: +131,3 %.
- La violencia se aceleró durante 2026: los asesinatos pasaron de 36 en el primer trimestre a 54 en el segundo, +50 %. Abril, mayo y junio registraron 19, 17 y 18 asesinatos respectivamente.
- 67 asaltos: +9,8 % respecto a 2025 y +71,8 % respecto a 2024, pese a la caída general del número de aquellos delitos reportados.
- 592 robos: los reportados con menos fuentes disponibles que el pasado 2025 bajan 17,9 % respecto al pasado año, pero todavía están 127,7 % por encima de 2024 y 397,5 % por encima de 2023.
- 158 robos contra propiedad estatal: +12,9 %, mientras disminuyen los robos contra propiedad privada y ganado.
- Más de 460 investigaciones por delitos contra el Sistema Electroenergético Nacional entre 2025 y el primer semestre de 2026; más de 300 corresponden al robo de aceite dieléctrico de transformadores.
- 37,7 % de los robos fueron cometidos por grupos, la proporción más alta registrada por el OCAC para esta categoría.
- Matanzas emerge como principal foco: ocupa por primera vez el primer lugar en asesinatos, con 18, y también encabeza los asaltos, con 21.
- Matanzas y Granma concentran el 50,8 % de todos los robos del país: 301 de los 592 documentados.
Cuba: criminalidad más letal
El primer semestre de 2026 deja una señal particularmente preocupante sobre la evolución de la inseguridad en Cuba: aunque aparentemente disminuyó el número de delitos que pudieron ser reportados por nuestras fuentes en precarias circunstancias, aumentaron los asesinatos, las muertes violentas y los asaltos. La comparación con igual período de 2025 muestra además un incremento especialmente grave de las víctimas mortales entre mujeres, menores y ancianos.
El nuevo Informe de Inseguridad Pública del Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC) documentó 985 delitos entre enero y junio de 2026, frente a los 1.319 registrados durante el mismo período de 2025. Esta cifra sería un logro de ser cierta pero esa disminución del 25,3 % no resulta fiable por las extremas limitaciones para reportar desde Cuba en esa etapa. No significa que Cuba sea hoy un país más seguro. El propio informe advierte que sus estadísticas constituyen un subregistro basado únicamente en hechos que consiguen hacerse públicos y que durante 2026 los prolongados apagones, las dificultades de conexión y el deterioro del ecosistema informativo han reducido la capacidad para documentarlos.
La comparación con 2025 resulta especialmente reveladora. Aquel año había estado marcado por una extraordinaria expansión de la criminalidad documentada: los 1.319 reportes del primer semestre casi quintuplicaban los 276 registrados en 2023 y triplicaban los 432 de 2024. El fenómeno dominante entonces era el crecimiento y la diversificación del delito.
En 2026 aparece un fenómeno diferente: hay menos delitos recopilados en las difíciles circunstancias actuales, pero los que se documentan son considerablemente más letales.
El indicador más alarmante es el comportamiento de los asesinatos. Durante los primeros seis meses de 2025 se documentaron 63 asesinatos. En igual período de 2026 fueron 90, un incremento del 42,9 %.
El aumento resulta aún más significativo cuando se observa la evolución histórica. En el primer semestre de 2024 se habían registrado 91 asesinatos, cifra que descendió a 63 en 2025. En 2026 vuelve a subir a 90, prácticamente borrando en un año toda la reducción anterior.
También existe una aceleración dentro del propio semestre de 2026. Los asesinatos pasan de 36 entre enero y marzo a 54 entre abril y junio, un aumento del 50 % entre ambos trimestres. Abril registró 19 asesinatos, junio 18 y mayo 17. En 2025, en cambio, el peor mes había sido marzo, con 13. Es decir, cada uno de los últimos tres meses del primer semestre de 2026 superó el máximo mensual registrado un año antes.
Pero la comparación más gráfica posiblemente sea otra: aunque en 2026 se pudieron documentar 334 delitos menos que durante el mismo período de 2025, hubo 33 víctimas mortales más.
El número de fallecidos pasó de 69 a 102, un incremento del 47,8 %. Las 102 víctimas incluyen 48 hombres, 37 mujeres, ocho menores y nueve ancianos.
Esta diferencia entre número de asesinatos y número de muertos responde, entre otros factores, a la existencia de crímenes con víctimas múltiples. El informe señala que este tipo de hechos, anteriormente excepcional dentro de los registros del OCAC, comenzó a repetirse durante 2025 y 2026.

Tabla. Delitos reportados por tipología. Primeros semestres de 2023, 2024, 2025 y 2026.
Casi se duplica la letalidad
La magnitud del cambio se aprecia con mayor claridad en el índice de letalidad, que relaciona el número de muertes con la totalidad de delitos documentados.
Durante el primer semestre de 2025 se registraban 5,23 muertes por cada 100 delitos reportados. En el segundo semestre la cifra aumentó a 6,61. Para enero-junio de 2026 alcanza 10,35 muertes por cada 100 delitos.
En apenas un año, por tanto, la letalidad de la criminalidad documentada aumentó 97,9 %: prácticamente se duplicó.
El deterioro afecta de manera particularmente grave a algunos de los grupos más vulnerables. Las mujeres fallecidas pasan de 24 en 2025 a 37 en 2026, un incremento del 54,2 %. Los ancianos aumentan de seis a nueve, un 50 %. Pero el cambio más pronunciado ocurre entre los menores: de tres víctimas mortales a ocho, un aumento del 166,7 %.
A ello se suma el crecimiento de los feminicidios. El Observatorio de Género Alas Tensas (OGAT) había documentado 16 feminicidios durante el primer semestre de 2025. En el mismo período de 2026 registra 37, más del doble. Dentro del propio año se observa además una aceleración: 13 ocurrieron durante el primer trimestre y 24 durante el segundo.
Los robos siguen siendo la principal forma de delito, pero cambia lo que se roba
Los robos continúan siendo la principal categoría delictiva. Pasaron de 721 en el primer semestre de 2025 a 592 en 2026, una disminución del 17,9 %. Sin embargo, permanecen muy por encima de los niveles registrados antes de la explosión delictiva de 2025: la cifra actual supera en 127,7 % la de 2024 y en 397,5 % la de 2023.
También está cambiando el objetivo de estos delitos.
En 2025 se documentaron 193 robos vinculados al ganado, 266 contra propiedad privada y 140 contra propiedad estatal. En 2026 disminuyen los dos primeros —149 contra ganado y 234 contra propiedad privada— mientras los robos contra la propiedad estatal aumentan a 158, un 12,9 %. Su peso dentro de los objetivos identificados pasa del 19,4 % al 26,7 %.
Una de las manifestaciones de este fenómeno es el saqueo de infraestructura eléctrica, particularmente el robo de aceite dieléctrico de los transformadores.
Según cifras de la Fiscalía recogidas por el informe, entre 2025 y el primer semestre de 2026 se abrieron más de 460 investigaciones penales relacionadas con delitos contra el sistema electro energético nacional, de las cuales más de 300 corresponden específicamente al robo de aceite dieléctrico para ser vendido en el mercado negro. El dossier documenta casos en los que los propios autores de los robos murieron electrocutados.
Matanzas y Granma emergen en el nuevo mapa del delito
Otra transformación significativa es territorial.
En 2025, La Habana encabezaba los asesinatos, con 14, y los asaltos, con 19. También concentraba 109 de los 198 casos relacionados con drogas, más de la mitad de todos los documentados en el país.
En 2026, Matanzas ocupa por primera vez el primer lugar nacional en asesinatos, con 18, seguida de Santiago de Cuba con 13 y La Habana con 12. Matanzas también encabeza los asaltos, con 21.
En los robos, Matanzas ya había ocupado el primer lugar en 2025 con 143 casos. En 2026 sube a 155, a pesar de que esta categoría disminuye significativamente en el conjunto del país. Granma, por su parte, emerge con 146 robos, y entre ambas provincias concentran 301 de los 592 registrados nacionalmente: el 50,8 %.
También cambia el mapa de las drogas. Los reportes bajan de 198 a 134, pero el centro de gravedad se desplaza hacia el oriente: Holguín encabeza con 33 casos y Granma registra 27, mientras La Habana cae de 109 a 19. El informe advierte, no obstante, que esta reducción en la capital puede reflejar tanto un cambio real como una menor disponibilidad de información pública sobre su comercialización y los operativos policiales.
Entre los casos en los que pudo determinarse la sustancia involucrada, el llamado “químico” o cannabinoide sintético representa el 45,8 %, seguido por la marihuana con 40,8 %. Juntos concentran el 86,6 %.

Más delitos cometidos en grupo y ciudadanos que sustituyen a la policía en su aprehensión
El nuevo informe también identifica un aumento de la actuación colectiva. De los delitos de 2026 en los que pudo determinarse la modalidad, 278 fueron cometidos por dos o más personas, equivalentes al 33,7 %. Entre los robos, la proporción de hechos grupales llega al 37,7 %, la mayor registrada hasta ahora por el OCAC para esa categoría.
Los asaltos muestran otra señal preocupante. Aunque su número absoluto es relativamente pequeño, pasan de 61 a 67, un incremento del 9,8 %, precisamente en un semestre en el que disminuye el número total de reportes. Frente a 2024, el aumento alcanza el 71,8 %.
Finalmente, el dossier documenta episodios en los que los propios ciudadanos han perseguido o retenido a presuntos delincuentes ante lo que describen como falta de respuesta policial. En uno de los casos citados existían más de veinte denuncias previas; en otro, una familia afirmó haber esperado más de diez horas para que la policía acudiera a inspeccionar una vivienda robada. El OCAC alerta sobre el riesgo de que estas dinámicas deriven a la larga en formas de justicia por mano propia.
La tendencia en 2026: expansión del delito con violencia letal
La comparación entre ambos semestres dibuja dos etapas diferentes. 2025 estuvo marcado por la explosión cuantitativa y la diversificación de la criminalidad documentada. En 2026 disminuyen las fuentes informativas independientes y con ello la visibilidad del número de hechos ocurridos, pero así y todo aumentan los indicadores de delitos de mayor gravedad.
Los datos sintetizan el cambio: 25,3 % menos de reportes recibidos, pero los que nos han llegado dan cuenta de 42,9 % más asesinatos; 47,8 % más muertos; 9,8 % más asaltos; 54,2 % más mujeres fallecidas; 166,7 % más menores muertos y un índice de letalidad que prácticamente se ha duplicado en un año. Por eso, la disminución del número bruto de reportes recibidos tiene que analizarse a partir del difícil contexto nacional en que recopila y trasmite esa información y no puede interpretarse como una reducción equivalente de la inseguridad.
El hallazgo más significativo del presente dossier: la actividad criminal en Cuba que nuestras fuentes independientes lograron documentar en el primer semestre de 2026 –pese a los continuos y extensos apagones y cortes del servicio de internet– presenta una clara tendencia hacia una violencia mucho más letal que la observada un año antes.


