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El año 2023 ha sido caótico para las finanzas del régimen cubano. En el mes de diciembre el dólar llegó a cotizarse a 280 CUP (pesos cubanos) en el mercado negro, marcando un récord en la espiral inflacionaria de la colapsada economía cubana. Mientras tanto, una masiva migración continúa sacudiendo al país, el éxodo ya suma 560,868 cubanos hacia EE. UU. en los últimos dos años.  En el año fiscal 2023 la cifra de cubanos llegados a ese país de forma ilegal totalizó 200,287 personas.

Como resultado de esta monumental deserción poblacional las remesas al país experimentaron una caída de 3.31% con respecto al 2022 (2,040.25 millones), al solo totalizar 1,972.56 millones de dólares. La cifra alcanzada en el 2023 representa una caída de 46.93% en comparación con el 2019, año previo a la pandemia y dos años antes de las masivas protestas del 11 de julio del 2021.

Figura 1. Envío de remesas a Cuba. Período 2014-2023.

Fuente: Elaborado por Havana Consulting Group

Estos resultados constituyen un verdadero parteaguas en la historia de los envíos de remesas a la isla. Es una fuerte señal de alarma de que el país está perdiendo una de sus principales líneas de ingresos.

En el 2023, se estima que la desterrada y excluida diáspora cubana desembolsó entre 1,800 y 2,200 millones de dólares para sacar del país a los 200,287 cubanos que migraron hacia EE. UU. y otras decenas de miles que se encuentran todavía en el camino. A los costos relacionados con la travesía y los trámites migratorios, hay que agregar el mantenimiento de esas personas en EE. UU. mientras no tengan una situación legal que les permita trabajar y sustentarse. Sin duda, un capital enorme que el exilio ha preferido invertir en darle la libertad a sus familiares, antes de utilizarlos junto a ellos como capital de inversión en las esclavas MIPYMES, que a duras penas trata de imponer el régimen como nueva variante de sobrevivencia en su arcaico y mafioso modelo económico.

Esta fuga masiva de cubanos no solo ha significado un proceso de reunificación familiar para miles de familias cubanas. También se ha convertido en el proceso de descapitalización de recursos humanos más grande que ha tenido el país en toda su historia. En este sentido, el cálculo que hizo el régimen cubano de que iba a tener garantizado un incremento sustancial de los envíos de remesas en el futuro, se ha quedado en el deseo.

Mientras las remesas alcanzan cifras récords en la región latinoamericana, el gobierno comunista de la isla es el único que nada contra corriente.

América Latina ha tenido una gran recuperación en la etapa postpandemia. Para el 2023, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) proyecta un ingreso récord de 155,000 millones de dólares en remesas a Latinoamérica, lo cual se refleja en 9.5% más que la cifra alcanzada en el 2022. Estos resultados confirman una tendencia creciente del envío de remesas a la región en los últimos seis años.

Fuente: Elaborado por Havana Consulting Group a partir de datos publicados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y los Bancos Centrales de los países de Latinoamérica.

Por regiones, Centroamérica tuvo el crecimiento más alto en envío de remesas, de 13,2%, seguido por México con 9,8% y el América del Sur con 7,9%. En el caso de los países del Caribe el crecimiento en 2023 fue más moderado al alcanzar la cifra de 2,6%.

Conclusiones

Mientras América Latina en el 2023 rompe récords en los envíos de remesas en la mayoría de sus países, marcando un 9.5% de aumento del total en comparación con el 2022, Cuba viaja en dirección inversa, experimentando un declive de 3.3% en medio de estar sumergida en la peor crisis económica, política y social de su historia. De nada sirvieron los gestos de la Administración Biden para aliviar su situación y alentarlos a reemprender reformas en la isla. Ni siquiera con la eliminación del límite de remesas, el restablecimiento de los envíos de remesas de EE. UU. a Cuba –que ha significado el regreso de Western Union y de otras empresas al negocio de envío de dinero a Cuba desde ese país–, más el restablecimiento de los vuelos de líneas aéreas norteamericanas a varios aeropuertos cubanos, el régimen cubano ha podido recuperar los niveles de remesas recibidas antes de la pandemia. Sus políticas restrictivas internas no solo han sepultado sus principales industrias, también han terminado por descarrilar las remesas.

El declive experimentado por el envío de remesas a Cuba denota su incredulidad respecto a las MIPYMES promovidas por el gobierno cubano, la preferencia por sacar a sus familiares de la isla y el fuerte hartazgo que ha tenido el exilio con el perpetuo abuso del régimen cubano contra el pueblo y su diáspora. Los 560,868 cubanos que de forma conjunta se han marchado del país en los últimos dos años por vías formales e informales, en su mayoría ha sido financiada por los cubanos en EEE.UU. Esta demostración de músculo financiero puesta en función de gestionar la libertad de más de medio millón de cubanos muestra el drástico cambio que ha dado el curso de los envíos de remesas a la isla.

La operación de válvula de escape a la presión interna, implementada y ejecutada por el régimen cubano en múltiples ocasiones anteriores, lejos de convertirse en salvavidas financiero se ha transformado en un proceso de brutal descapitalización en recursos humanos sin que ello se transforme en un alivio inmediato o sustantivo de la crisis que ya sufría la que había sido una de sus principales fuentes de financiamiento en los últimos treinta años. Al mismo tiempo, ha hecho que las remesas hayan perdido su potencial inmediato como fuente de capital de inversión de los exiliados en el país. Esto explica en parte, el bajo número de cubanos que se ha enrolado en el proceso de abrir una MIPYME en la isla.

La cifra de 1,972 millones de dólares alcanzada por los envíos de remesas en el 2023 nos remonta a la cifra que se alcanzó hace 13 años atrás en el 2010 cuando el país registró 1,920 millones de dólares. El desastre del sistema de gobernanza del país no solo se refleja en el entierro de la industria azucarera, el colapso de la matriz energética, del sistema de salud y la caída en picada de la industria turística cubana, ahora también se ha convertido en la potencial tumba de una de las pocas fuentes de ingresos que aun sobrevivían en la maltrecha economía cubana.

Sin duda alguna, la nueva oligarquía asociada a GAESA se ha convertido en los enterradores de lo que queda de la ya maltrecha economía del país. La profundidad y extensión de la crisis del sistema ha alcanzado una envergadura tal y la velocidad con que se desmorona es tan vertiginosa que bloquean todo margen posible para la sobrevivencia del régimen si este insiste en atrincherarse en su arcaico sistema totalitario de gobernanza. Ninguna maniobra salvadora por parte de sus principales aliados podría sacarla de ese pozo sin que se realicen reformas radicales de envergadura sustantiva. Esta situación ha sido leída claramente por los cubanos en la isla y el exterior. También por muchos viejos amigos de La Habana. Quienes están paralizados de terror son los que todavía tienen el poder político y represivo, pero ya carecen de un sistema que los haga viables. Talleyrand comentó a Napoleón que se puede hacer muchas cosas con las bayonetas, excepto entrarse sobre ellas. Deberían recordarlo.


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