Descargar informe completo en español
Download report in English

La apertura de Estados Unidos a la venta de combustible al sector privado cubano ha creado un nuevo escenario en el que GAESA intenta preservar su control del negocio mediante MIPYMES e intermediarios, mientras Washington acepta el reto y aumenta su capacidad para supervisar el abastecimiento energético de la isla.

La pérdida del petróleo venezolano y el endurecimiento de las sanciones estadounidenses han colocado a GAESA ante uno de sus mayores desafíos financieros y estratégicos. El conglomerado militar que controla los principales circuitos de divisas de Cuba intenta ahora maniobrar para aprovecharse de la autorización estadounidense de vender combustible a MIPYMES. GAESA ahora procura, utilizando una red de MIPYMES e intermediarios “autorizados” por ella, mantener su participación en un negocio del que depende buena parte de la economía y del aparato represivo del régimen.

Esta es la tesis central del dossier «El control del combustible: nuevo instrumento de presión sobre el Estado mafioso cubano», que examina quiénes participan realmente en estas operaciones, cómo circula el dinero y hasta qué punto las empresas privadas cubanas pueden actuar independientemente de GAESA.

Del petróleo venezolano al combustible estadounidense

La captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 significó para el régimen cubano la pérdida de su principal fuente de petróleo subsidiado. El golpe no fue exclusivamente energético: también afectó una importante fuente de financiamiento de GAESA.

Según estimaciones recogidas en la investigación, entre el 40 % y el 50 % del petróleo recibido de Venezuela era revendido a terceros, principalmente en mercados asiáticos. Entre 2010 y 2025, estas operaciones habrían generado aproximadamente 30.000 millones de dólares para el conglomerado militar.

Ante la crisis energética cubana, el Departamento de Comercio estadounidense actualizó sus disposiciones para permitir exportaciones y reexportaciones de combustible a entidades privadas cubanas elegibles y consumidores individuales, bajo la excepción Support for the Cuban People.

La medida buscaba facilitar el abastecimiento de actividades económicas independientes y servicios comunitarios esenciales, limitando los beneficios a entidades militares o estatales sancionadas. Sin embargo, el experimento abrió también una interrogante fundamental: ¿quién controla realmente las importaciones de combustible estadounidense hacia Cuba?

Las MIPYMES: ¿empresarios independientes o intermediarios de GAESA?

Aunque estas importaciones se presentan formalmente como operaciones del sector privado, la investigación sostiene que la participación empresarial está condicionada por un sistema de autorizaciones, intermediarios y estructuras logísticas controladas por el Estado.

De casi 390 MIPYMES inicialmente convocadas para participar en este mercado, alrededor de 42 obtuvieron autorización en las primeras fases, según los datos recogidos en el dossier.

Una investigación de ADN Cuba, citada en el estudio, identificó además 21 proveedores de combustible de CIMEX, entre ellos al menos 16 MIPYMES cubanas. Los documentos revelaron operaciones como la venta de 23.000 litros de gasolina por aproximadamente 53.000 dólares, facturada por KRV Partes y Piezas a un servicentro de la cadena Oro Negro.

La existencia de estas transacciones no significa necesariamente que las empresas participantes controlen el negocio. Por el contrario, el análisis de su funcionamiento revela que los principales activos y mecanismos financieros permanecen en manos de GAESA.

El verdadero negocio está en controlar los dólares

Uno de los principales aportes del dossier es la reconstrucción del circuito financiero mediante el cual se comercializa el combustible en Cuba.

Las MIPYMES no son propietarias de las gasolineras: deben arrendarlas a Inmobiliaria CIMEX, entidad vinculada a GAESA. Los consumidores, por su parte, utilizan las tarjetas Clásica y Clásica Empresarial, emitidas por FINCIMEX, para adquirir combustible.

Los ingresos recaudados mediante estas tarjetas terminan depositados en el Banco Financiero Internacional (BFI), también controlado por GAESA.

De esta manera, el conglomerado militar conserva el dominio sobre los principales componentes del negocio: instalaciones de almacenamiento, estaciones de servicio, infraestructura logística, medios de pago y cuentas bancarias.

La cuestión decisiva no es solamente quién importa el combustible, sino quién controla el dinero que genera su comercialización.

El dossier sostiene que GAESA concentra más del 95 % de las operaciones comerciales y empresariales realizadas en divisas, lo que le permite ejercer un poder financiero superior al de las propias instituciones económicas del Estado.

Un negocio fuera del alcance de la mayoría de las MIPYMES

El análisis de los costos de importación constituye otro elemento central de la investigación.

El combustible se transporta mediante isotanques con capacidad aproximada de 23.000 a 25.000 litros. A la compra del producto deben sumarse los costos del tanque, transporte marítimo, seguros, documentación, manipulación portuaria, importación y distribución interna.

Según los cálculos del estudio, importar por primera vez un isotanque de 25.000 litros puede costar aproximadamente 90.487 dólares en gasolina y 134.262 dólares en diésel, incluyendo la adquisición del contenedor.

Para comenzar operaciones con diez isotanques, una empresa necesitaría desembolsar entre 500.000 y 1,4 millones de dólares, dependiendo del combustible y las condiciones comerciales.

Además, estas operaciones requieren pagos al contado y no cuentan con mecanismos habituales de financiamiento.

La magnitud del mercado refuerza las dudas sobre la capacidad de las MIPYMES independientes para sostenerlo. Entre enero y agosto de 2026, las exportaciones estadounidenses de combustible y derivados hacia Cuba alcanzaron aproximadamente 232 millones de dólares, incluyendo un récord mensual de 74,9 millones en agosto.

Para el autor, estos volúmenes difícilmente pueden explicarse sin la participación de estructuras empresariales y financieras de gran escala.

Washington aumenta la presión y descubre nuevas rutas

Paralelamente a la apertura comercial, la Administración Trump ha intensificado las sanciones contra entidades estatales vinculadas al suministro y comercialización de combustible, entre ellas CUPET, ENETEC y COREYDAN.

Las autoridades estadounidenses informaron de la interceptación de 90 envíos destinados a ENETEC, con aproximadamente 600.000 galones de combustible valorados en 2,8 millones de dólares.

Estas operaciones evidencian una estrategia que combina restricciones financieras, vigilancia comercial e identificación de intermediarios para impedir que las exportaciones autorizadas terminen beneficiando a entidades sancionadas.

El dossier advierte que parte del combustible destinado formalmente al sector privado puede desviarse hacia instituciones estatales y organismos represivos, aprovechando la participación de empresas vinculadas al régimen.

El nuevo escenario estratégico para GAESA

La principal conclusión de la investigación es que Washington ha adquirido una capacidad de supervisión y presión sobre el suministro energético cubano que antes no tenía, mientras GAESA ha perdido buena parte de la autonomía que disfrutaba mediante el petróleo venezolano.

Estados Unidos enfrenta, sin embargo, un desafío: restringir el abastecimiento del aparato represivo sin agravar todavía más la crisis humanitaria de la población. Por ello, la autorización de suministros a empresas privadas, organizaciones humanitarias y otros destinatarios elegibles continúa siendo un componente importante de su política. También por ello -no por desconocimiento- han mostrado inicialmente una gran flexibilidad al aceptar como independientes a MIPYMES “privadas” que saben operan en contubernio con GAESA.

Para GAESA, el nuevo escenario representa una doble amenaza: pierde ingresos provenientes de la reventa internacional de petróleo y se expone a que sus redes de intermediarios y testaferros sean identificadas mediante el seguimiento de las operaciones comerciales.

El cerco energético estadounidense no solo amenaza una fuente de financiamiento de GAESA. También reduce su capacidad para controlar discrecionalmente uno de los recursos esenciales para la supervivencia económica y política del régimen cubano.


Consulte el dossier completo: «El control del combustible:  nuevo instrumento de presión sobre el Estado mafioso cubano» [Enlace al dossier completo en PDF]