La matriz energética cubana se encuentra empantanada en un callejón sin salida, sin que se avizore solución viable a corto plazo y mediano plazo, y tal como van las cosas, probablemente tampoco a largo plazo.

La situación de la matriz energética en Cuba sigue de mal en peor. Entre las constantes averías de las plantas y la súbita salida de estas del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), más la constante falta de combustible y el nulo financiamiento para repararlas, la economía del país se sigue estancando y la población aumenta su agobio y penurias debido a los apagones. La población en el interior del país se ha quejado de que solo reciben alumbrones de dos horas, se pasan las noches sin poder dormir, se rompen los refrigeradores, se paralizan las panaderías, las bodegas y los policlínicos.  Cuba no solo se derrumba, también se apaga.

El déficit de generación de energía se ha convertido en un mal permanente en la economía cubana. Todas las semanas ocurren roturas en las avejentadas plantas de generación de energía que operan en el país. Este déficit ha aumentado vertiginosamente en los últimos meses, llegando a alcanzar en varias ocasiones más de un 30% de la capacidad de generación instalada del país. Las roturas ocurren con mucha frecuencia en las diferentes unidades de la Termoeléctrica Rente de Santiago de Cuba, de las unidades de la planta de Felton, de la Termoeléctrica de Mariel. A esto se agrega que todas las Unidades de Energía de Boca de Jaruco han estado fuera de servicio debido a reparaciones en la planta de procesamiento de gas de Puerto Escondido. Y se suma también la desconexión de las patanas turcas a la subestación de Melones en la Bahía de la Habana por falta de combustible.

Sin una matriz energética eficiente y estable ninguna economía de este mundo puede prosperar. En el depauperado estado en el que se encuentra el SEN en la Isla, es una misión imposible para la economía salir adelante. Actualmente menos del 50% de la capacidad total de generación de energía basada en el petróleo y en la generación distribuida está operativa. Es por ello, se producen apagones entre ocho y 16 horas.

Para colmo de males, el país tiene serios problemas con el suministro de petróleo pues Venezuela no ha podido enviar las cantidades de petróleo pactadas y el país no tiene capital para comprarlo en el mercado internacional. Tampoco tiene acceso a líneas de financiamiento que le permitan un programa de financiación a largo plazo para poder adquirir el combustible que necesitan. A duras penas sobreviven con el petróleo que les ha estado donando el presidente Manuel López Obrador, que ya va por más de 390 millones de dólares, una situación que es insostenible para la empresa mexicana PEMEX.

El petróleo de PEMEX

Por lo que se refiere al pago de Cuba por el petróleo recibido de PEMEX, la falta de transparencia en estas transacciones deja la duda de si los barriles entregados constituyen una donación al régimen cubano o si la compañía mexicana realmente espera una retribución. Lo cierto es que el Gobierno de López Obrador no ha aclarado si estos barriles son ventas con crédito a largo plazo o parte de un convenio bilateral de cooperación exterior entre México y Cuba. En cualquier caso, el presidente mexicano ha negado que los envíos fueran donaciones, y pareció vincularlo a un intercambio de favores —petróleo a cambio de los médicos cubanos presentes en México—, en términos similares a lo que ocurre entre Venezuela y Cuba.

En este sentido, llama mucha la atención este tipo de trato preferencial por parte del presidente mexicano debido a que el estado de producción y financiero de PEMEX en realidad no se encuentra en un buen momento, pues la producción de hidrocarburos líquidos propios de la empresa bajó en 2023 a 1,57 millones de barriles diarios de media, frente a los 1,66 millones de 2022 y los 1,8 millones de 2018, continuando así un declive que se acentúa cada año. Se estima que los ingresos por exportación de crudo en 2023 quedaron por debajo de los de 2022.

Todo indica que esta operación de López Obrador es política. El presidente mexicano, que concluirá el sexenio a final de 2024, ha ido aumentando sus relaciones con el Gobierno de Díaz-Canel. Aparte de los envíos de petróleo, ha fomentado la ayuda a Cuba con donaciones de tipo agrícola como el programa “Sembrando Vida”. Cuba ha sido, además, uno de los pocos países que López Obrador, un mandatario que inusualmente rehúsa viajar al extranjero, ha visitado como presidente. Y a todo ello habría que añadir la compra millonaria de vacunas cubanas contra el COVID-19, que expiran en los almacenes dado que los mexicanos rehúsan ponérsela por no estar avaladas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El otro salvavidas que le ha tirado Manuel López Obrador al régimen cubano ha sido la contratación de cientos de médicos cubanos, cuando el país no los necesita.

La producción de crudo en Cuba

La producción cubana de crudo tampoco ayuda, apenas cubre el 50 % de la demanda. Otra gran dificultad que presentan es que el 85% de la generación de energía a partir de termoeléctricas depende del petróleo cubano, el cual tiene un alto contenido de azufre, que es altamente corrosivo debido a la presencia de vanadio y compuestos ricos en azufre que producen depósitos de ceniza en componentes como intercambiadores de calor, calderas o palas de turbina, como bien ha descrito el experto Jorge Piñón. Esta situación causa más daños a la débil y obsoleta infraestructura que requiere de constantes reparaciones y prolongados mantenimientos, que se dificultan por la falta de financiamiento del Gobierno.

La realidad y la ficción

Por otra parte, la apuesta a implementar energías renovables se ha quedado en deseo. Estas inversiones requieren de millonarios financiamientos a los que el país no tiene acceso por ser mal pagador y por tener una abultada deuda externa que no es capaz de pagar. En todo caso, si apareciera algún inversor dispuesto a invertir en la Isla en proyectos de energía renovable sería un fracaso, pues no hay forma de recuperar el capital invertido, la población no tiene ingresos para poder pagar la factura eléctrica que genera una inversión como esa. El país apenas exporta y los pocos ingresos que tienen se invierten en compra de alimentos y, absurdamente, en proyectos de construcción de nuevos hoteles, como muestran las estadísticas de los últimos 15 años, donde se han invertido más de 24.000 millones de dólares.

Esta encrucijada en la que se encuentra el SEN no tiene una solución en el corto y mediano plazo. Se requiere una inversión gigantesca de alrededor de 10.000 millones de dólares para poder reponer la depauperada matriz energética del país. Proyecto que además podría tomar como mínimo un periodo entre seis y ocho años, si estuviesen disponibles dichos recursos.

Actualmente del total de la capacidad instalada para la generación de energía solo el 5,26% corresponde a energía renovable. Sin embargo, según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), el Gobierno se ha trazado una meta para 2030 que proyecta tener el 37% de su capacidad de generación de energía basada en energía renovable.

Esta proyección es un espejismo y una fantasía realmente irrealizable bajo el actual esquema del modelo económico. Tal fantasía constituye una formalidad burocrática para crear falsas expectativas en una población que está cansada de que le hagan promesas que no se cumplen. Los proyectos de energía renovable que se han llevado a cabo en el país hasta el momento han sido un fracaso. Por ejemplo, la inversión de 186 millones de dólares llevada a cabo en el central azucarero Ciro Redondo para instalar una planta de biomasa con capacidad de 65MW no está operativa. Dicha planta fue diseñada para procesar bagazo de caña y marabú. Sin embargo, tiene un gran problema, la industria azucarera está prácticamente muerta, los niveles de siembra de caña han caído estrepitosamente. Actualmente solamente 11 de los 22 centrales que funcionan están operativos en la presente zafra. Por tanto, esta planta de biomasa tiene un gran problema: no hay caña. Del marabú no se habla, parece que han priorizado su uso en la producción de carbón para la exportación. Cuba envía al exterior anualmente entre 40.000 y 80.000 toneladas a diferentes naciones del orbe, en especial de Europa.

En este caso caben las siguientes interrogantes: ¿Cómo y cuándo el inversor va a recuperar la inversión? ¿Alguien tuvo en cuenta el caos que hay en la industria azucarera cubana antes de hacer esta millonaria inversión? Obviamente, no.

En esta misma cuerda está el proyecto de energía eólica La Herradura 1, el cual lleva ocho años tratando de terminarse con financiamiento, asesoría y supervisión de empresas chinas. Tampoco ha dado los resultados esperados.

La capacidad de inflar globos del Gobierno cubano no tiene fin. Una y otra vez se engañan ellos mismos con sus planes irrealizables. Como mencionamos anteriormente, el plan actual para 2030 es tener el 37% de su capacidad de generación en energías renovables. Sin embargo, es alucinante cómo los planes se inflan más, mientras más imposibles son las metas por cumplir.

Para tener una idea de esta realidad revisemos lo que aconteció unos años atrás y veamos cómo ha evolucionado el crecimiento del globo.

En 2013 en una presentación elaborada y presentada al Gobierno por el Ministerio de Energía y Minas se constataba que la capacidad instalada de generación de energía eléctrica en el país basado en fuentes renovables era de apenas 4,3%.

En dicha presentación se hizo un resumen de todas las medidas que se habían tomado en el pasado para ayudar a mitigar las deficiencias del SEN, entre ellas las llevadas a cabo en 2007, cuando se cambiaron 9,4 millones de bombillos incandescentes por lámparas fluorescentes compactas y se sustituyeron 4,4 millones de equipos electrodomésticos ineficientes que se desglosan en el siguiente listado:

Se sustituyeron 2,6 millones de refrigeradores.

Se sustituyeron 230.000 aires acondicionados.

Se sustituyeron 1.000.000 de ventiladores.

Se sustituyeron 247.000 televisores.

Se sustituyeron 260.000 motobombas.

Se prohibió la importación de lámparas incandescentes a través de la Resolución 190.

Al mismo tiempo, se cambiaron las tarifas para el cobro de la energía en el sector residencial. Con estos antecedentes se trazaron en 2011 los Lineamientos de la Política Económica y Social en el Congreso del PCC. Basados en esas medidas, el Gobierno proyectaba que para 2030 las energías renovables iban a representar el 24% de la capacidad de generación de energía del país.

Hoy, diez años después de haber planificado que el país tendría para el 2030 el 24% de su capacidad de energía en manos de plantas de energía renovables, podemos constatar que solamente cubre el 5,26% del total.  En diez años la capacidad de generación en energías renovables creció solamente 0,96%. Y para no perder la costumbre de inflar globos y crear falsas expectativas, se han planteado la meta de que para 2030 el 37% de la capacidad generadora de energía del país estará basada en energías renovables.

Conclusiones

La matriz energética cubana se encuentra empantanada en un callejón sin salida, sin que se avizore una solución viable a corto plazo y mediano plazo, y tal como van las cosas probablemente tampoco a largo plazo. Los apagones de los últimos días muestran la incapacidad del régimen de estabilizar la situación energética. La Unión Eléctrica (UE) ha informado que actualmente tiene una disponibilidad de 2.097MW y una demanda máxima de 3.000MW, lo cual significa para un déficit de 903MW, que representa el 31,1%, un tercio de su capacidad actual para satisfacer la demanda. Esta cifra pudiera ser aun mayor en los próximos días, de continuar la inestabilidad de la importación de combustible y de seguir sin resolverse las roturas de las plantas que constantemente salen del SEN por alguna avería.

La realidad es muy cruda. Los cantinflescos planes de inversión en el sector energético que por años el régimen cubano ha estado vendiendo a la población como las soluciones mágicas del futuro, se han convertido en un presente cada vez más caótico y desesperanzador de la mano de los maratónicos y desquiciantes apagones. La fantasía planificadora de la burocracia del régimen se atora con fuerza en su propia garganta. La verborrea fantasiosa con la que usualmente tratan de inflar falsas esperanzas ya no funciona. Por eso, en solo dos años se han largado del país más de medio millón de ciudadanos y otros dos millones aguardan porque le llegue la ansiada cita del parole humanitario.

Hay tres factores importantes que impiden que este problema de la energía se pueda resolver en el corto plazo.

  1. El Gobierno no tiene recursos financieros, ni acceso a líneas de créditos para hacer la inversión de 10.000 millones de dólares que necesitan para sustituir su obsoletas, ineficientes y envejecidas plantas de generación de energía.
  2. El actual modelo económico no es atractivo para atraer la inversión extranjera que el país necesita para sustituir las plantas de energías actuales por unas modernas y eficientes.
  3. No existe voluntad de cambio en el Gobierno cubano para abrirse a una economía de mercado, el único camino que puede abrir las compuertas para que se desarrolle la economía internamente y fluya el capital hacia el país.

La única solución posible es eliminar el modelo de centralización de la economía e ir a una economía de mercado de libre empresa. Esta es la única vía que tiene la economía cubana para reconstruirse. Tiene que ser desde adentro y para ello tendría que eliminar el bloqueo interno que actualmente impone a los ciudadanos para generar riquezas. Se tiene que implementar una profunda reforma estructural interna que libere realmente las fuerzas productivas del país, bajo un marco jurídico regulatorio que garantice, proteja y estimule el desarrollo productivo basado en la propiedad privada. Es la única manera de insertarse comercialmente en la economía nacional y que pueda crease un ambiente de mercado atractivo para que fluya el capital inversionista desde el exterior basado en la confianza, la seguridad y las oportunidades.

En pocas palabras, hasta que no se elimine el oprobioso sistema vigente nuestra Cuba no tendrá arreglo alguno.


Publicado originalmente en Diario de Cuba